Enfrentada a la obra tardía de autores como Goethe, Beethoven o Tiziano, la historiografía decimonónica desarrolló la noción de «estilo tardío» (Spätstil). Tal y como lo conciben Theodor Adorno (1937) y su vulgarizador, Edward Said (2006), el estilo tardío se caracteriza por su ensimismamiento, la autorreferencialidad y la mirada retrospectiva sobre la propia obra. Paradójicamente, esta visión producirá un arte innovador, casi visionario, que anticipará movimientos futuros: hay gestos en los últimos cuartetos de Beethoven que anuncian las audacias de Alban Berg o Béla Bartók y trazos en los últimos lienzos de Tiziano que dejan intuir el pincel impresionista.
En la poesía española del Siglo de Oro, dos autores destacan por su longevidad y por haber producido poemas tardíos particularmente autorreferentes y «modernos»: Miguel de Cervantes y Lope de Vega. Tanto el Viaje del Parnaso (1614) como las Rimas de Tomé de Burguillos (1634) pasan revista a la poesía propia y ajena parodiando sus rasgos centrales y proponiendo una escritura desengañada, cínica y autoconsciente que hoy nos parece particularmente lúcida.
El presente congreso pretende examinar la obra tardía de Cervantes y Lope centrándose particular pero no exclusivamente en el Viaje del Parnaso y el Burguillos para estudiar la utilidad de categorías como «obra de senectud» o «estilo tardío». Entre otras cuestiones, nos plantearemos el peligro (o beneficios) del biologismo, el grado de objetividad de estos instrumentos críticos y su relación con otros fenómenos propios del momento como son la formación de una «república literaria», la conciencia de autor y «rúbrica del poeta» (Ruiz Pérez, 2012) o la obsesión por el paso del tiempo.